24 de abril de 2009

Desaparecidos en Argentina una costumbre que no cesa - La Doctrina de la Inseguridad Nacional, Por Alfredo Grande

(…) La industria de las cárceles privadas, la venta legal e ilegal de armas, y la caja chica y mediana de las policías mejores o peores, son el trípode desde el cual hay que pensar la necesaria amplificación de la doctrina de inseguridad nacional.
(…)Si la “derecha no puede copar la parada” (al decir de Conti) no es jugando en su propio terreno que los vamos a sacar de la cancha. El código penal es un código represor, y cuando es aplicado a conductas propiciadas por la inequidad económica y social, es un código inquisidor.
(…)Asociar lo juvenil con lo penal (de la juventud maravillosa a la minoridad asesina) implica un retroceso cultural análogo a la quema de las bibliotecas. O peor.
Se van a quemar en los pasillos de tribunales decenas de miles de las otras vidas robadas, por las infinitas formas de la trata que destrozan los hogares de los pobres entre los pobres.
La desaparición de Luciano Arruga no se hubiera podido impedir por más código penal juvenil que existiera. Otros códigos no escritos siguen poniendo la vida de los más humildes en las manos de aquellos que tienen y sostienen interpretaciones siniestras del nunca más.

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