
Este 31 de enero se cumple un año de la desaparición de Luciano Arruga que, como todos saben, es un joven que a los 16 años fue secuestrado por la policía bonaerense. Como está demostrado, Luciano fue desaparecido luego de ser detenido por personal policial del destacamento de Lomas del Mirador.
El 31 de enero se cumple también un año de absoluta

impunidad: a pesar de tener todas las pruebas, hasta el día de hoy, ni la justicia ni el poder político han dado certezas sobre el paradero de Luciano. No hay un solo policía procesado y como si faltara alguna muestra de un total apoyo estatal a la impunidad, los 8 efectivos que habían sido desplazados del destacamento por su compromiso con la causa; Sotelo, Díaz, Borrego, Vázquez, Fékter, Marquez y Zelis, fueron reinc

orporados a la fuerza en secreto por el ministro Stornelli; a su vez, el poder judicial nunca dictó prisión preventiva para ellos; la responsabilidad aquí recae sobre el Juez Banco, y Roxana Castelli, la primera fiscal de la causa, que la mantuvo en suspenso durante 40 días.
El destacamento inaugurado por el intendente de
La Matanza, Espinoza (que se niega a cerrarlo), depende de la comisaría 8va. Las investigaciones indican que en esa comisaría Luciano fue asesinado a golpes. Además, la 8va es un verdadero centro de muerte; durante la última dictadura militar funcionó como un centro de detención donde desaparecieron decenas de compañeros y en los últimos años ha seguido con parte de la misma práctica. Una comisaría que hostiga y reprime a los vecinos de la villa Santos Vega y en la cual sólo un mes atrás hemos visto un brutal asesinato de jóvenes en un denominado, p

or la policía, motín. A su vez,
la Santos Vega está intervenida y militarizada por la gendarmería. Queremos desde acá dar nuestro apoyo a las familias de los detenidos, asesinados y heridos y pelear también junto con ellos por lograr el castigo a los responsables.
Este 31 de enero se cumple un año de lucha inclaudicable, en primer lugar de sus familiares, y de distintas orga

nizaciones que hemos llevado adelante todo un año de pelea por conseguir el juicio y castigo a los culpables.
A pesar del boicot de los gobernadores, ministros, intendentes, y de los medios masivos de comunicación, que construyen una idea de democracia que nos protege a todos, cuando en realidad margina a los más humildes, criminalizan la pobreza e instalan la desconfianza hacia los barrios humildes empeñándose en vincular a nuestros jóvenes con el delito, repitiendo crímenes cometidos por menores de edad h

asta el hartazgo, pero sin aclarar que esos menores delinquen enviados por adultos, la mayoría de las veces policías. Recordemos que Luciano fue incitado a robar por efectivos del destacamento y negarse le costó la vida; la fuerza puesta en las calles pudo lograr que la pelea por Luciano sea conocida por miles de jóvenes que se han solidarizado con nuestra causa. Y queremos decirles a todos, que el tiempo nos ha fortalecido en esta unidad, en la organización y en la lucha para lograr saber q

ué pasó con Luciano y hasta conseguir el juicio y castigo para cada uno de los responsables de todos los chicos asesinados. Porque como dijimos desde un primer momento, la pelea por Luciano era parte de la pelea por los miles de chicos asesinados, torturados, y reprimidos en el marco de la reaccionaria campaña por más seguridad.
Este 2009 no fue un año más, comenzó con un nuevo Miguel Brú, que fue Luciano Arru

ga, y terminó con un nuevo Walter Bulacio, que fue Rubén Carballo. Además, la represión policial creció hasta el punto de llevarse una vida cada 24hs. Sí, ante el silencio cómplice, esta policía asesina a un joven cada 24hs.
En
La Matanza, uno de los distritos donde sufrimos los mayores índices de desocupación, donde día a día empeoran las condiciones de vida para millones de personas, creciendo los niveles de pobreza, la falta de viviendas, de salud y de educación, acompaña una brutal represión a nuestros jóvenes en los barrios más pobres.
Por eso desde hace años los familiares nos venimos organizando, desde el caso de Diego Lucena, en el cual participaron policías implicados en la desaparición de Luciano y su familia viene peleando desde el primer día. Pasando por los familiares de Cromag

nón, víctimas de la corrupción y la impunidad. Los amigos y la comunidad educativa de los hermanos Aguilera, injustamente encarcelados. Familias de Jonhatan Lescano y Ezequiel Blanco, desaparecidos durante dos meses y encontrados, uno en la morgue y otro enterrado en el cementerio de
la Chacarita, ambos como NN. Los familiares del desaparecido Luciano Gonzáles. Los familiares de Rubén Carballo, vecino de
La Matanza, asesinado por la policía federal en el último recital de Viejas Locas, uniéndonos con los familiares y amigos de otras zonas que también salen a luchar.
Las distintas familias que sufrimos la pérdida de un familiar en manos de las fuerzas represivas del estado, fuimos tomando conciencia de la necesidad de unirnos y coordinar con otros ya que estos no son hechos aislados, son la prueba irrefutable de que los casos de gatillo fácil, los asesinatos en las comisarías, las desapariciones forzadas como los casos de las 600 chicas que son secuestradas por año por las redes de trata; no son perpetrados por loquitos sueltos o resabios dentro de la fuerza, como nos quieren hacer creer, sino que son parte de un plan sistemático en el

accionar de la policía con la connivencia del poder judicial y el aval de los distintos estamentos del estado. Un plan que se basa en la impunidad y continuidad del aparato represivo, responsable de la desaparición de nuestros 30.000 compañeros, como lo demostró la desaparición de Jorge Julio López en manos de e

sta misma policía. Ante la deslegitimación de las fuerzas armadas ante la sociedad, los distintos gobiernos constitucionales –cuya democracia es ejercida sólo para un sector, y no se trata precisamente del sector más pobre y vulnerado- intentaron que cumplieran su rol, y legitimar a los policías que sólo en la bonaerense tienen más de 10.000 efectivos que vienen de la dictadura, en las tareas represivas, apoyándose en los problemas de lo que ellos llaman seguridad.
Por eso desde es

te acto queremos manifestar nuestro mayor repudio a las declaraciones de Duhalde. Sí, Duhalde, el asesino hoy impune de nuestros compañeros Darío Santillán y Maximiliano Kosteky, que mientras pide nuevamente una reconciliación con los genocidas, plantea que las fuerzas armadas tienen que intervenir nuevamente, al servicio de la seguridad.
Queremos plantear que, claramente, el verdadero problema de seguridad del pueblo trabajador, es el accionar y la impunidad de esta misma policía, que está implicada en los verdaderos delitos y las verdaderas mafias del país, narcotráfico, robo de autos, trata de personas. Mientras desde hace un año, los medios de comunicación le llenan la cabeza a millones con su campaña de seguridad, esta ha chocado también ante lo

s ojos de millones con la verdadera cara de la institución. Tras el escándalo del caso Pomar, se han develado distintos hechos donde la policía ha estado implicada en el asesinato de jóvenes y en los principales hechos delictivos del país. El propio ministro Stornelli para salvar la situación, mientras venía denegando las denuncias de distintas organizaciones de la participación de la policía en distint

os delitos, tuvo que realizar una denuncia penal contra la bonaerense por instigar robos y asesinatos para “desestabilizar” el gobierno provincial. Toda una paradoja, pues pocos días antes, Scioli y Stornelli impulsaban una reforma del código contravencional y del código procesal penal para incrementar los poderes de la policía.
Más allá

de sus peleas, tanto el gobierno, sus intendentes, como la mayoría de los políticos de la oposición tienen acuerdo en darle más poder a esta policía. Por eso creemos que estos pasos que estamos dando en la coordinación de los familiares, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y políticas son fundamentales en las peleas por derrotar la avanzada de la represión policial, una verdadera represión de clases que tiene entre los jóvenes pobres sus principales víctimas, y los sectores del pueblo y los trabajadores que salen a pelear; como hemos visto y seguimos viendo en la represión a los trabajadores

de Kraft Terrabusi.
Porque como decimos no son policías aislados, sino que es la institución entera cuyo único fin es reprimir, matar o desaparecer a los trabajadores con la complicidad del poder político y judicial, por eso sólo la organización de miles de jóvenes, mujeres, trabajadores, estudiantes y militantes puede acabar con esta impunidad.
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