No te olvides de mi nombre
A 13 meses de su desaparición, sus allegados rebautizaron la plaza del Barrio 12 de Octubre.
Por: Shirly Said

Un chico faltó a su cumpleaños número 18. La fiesta se organizó el domingo pasado, y la propuesta era agridulce desde el vamos. La chocolatada, el mate y la pastafrola amenizaron la presencia de los amigos, la banda de reggae y las murgas que se juntaron a la tarde en la plaza del barrio 12 de Octubre de La Matanza. Pero nada en el ambiente apuntaba a disimular la angustia de que el cumpleañero no iba a llegar nunca. Porque es Luciano Arruga y está desaparecido.
Desde el 31 de enero del 2009 Luciano no come en su casa, ni para en la esquina, ni va a laburar, ni promete terminar el colegio y regalarle el título secundario a su hermana. Aquella noche, los vecinos de la plaza República Argentina vieron cómo un grupo de policías lo golpeaba y lo metía a la fuerza en un patrullero de la Bonaerense. Fue la última vez que alguien lo vio con vida.
Luciano no era florista de una conductora de TV, ni personal trainer de un empresario con bronceado artificial y su apellido no era Blumberg. Quizá por eso los noticieros no repitieron hasta el cansancio las fotos de su infancia feliz y ninguna plaza de la Capital se llenó de velitas y pancartas pidiendo su aparición. "Porque Luciano es pobre y para muchos es un negro más", dice su hermana Vanesa Orieta, que siempre habla de él en presente.
A falta de una repercusión masiva y de cualquier apoyo por parte de la autoridad política, fue Vanesa quien llevó a La Coordinadora por la Aparición con Vida (http://lucianoarrugadesaparecido.blogspot.com) la idea de bautizar "Luciano Arruga" la plaza República Argentina, el día en que cumplió (o habría cumplido, los tiempos verbales nunca aciertan en estos casos) la mayoría de edad. En este pasto ralo donde Luciano se juntaba con sus amigos y donde fue secuestrado hace 398 días, su mamá Mónica Alegre se emociona: "A veces vengo y me engaño pensando que por ahí lo veo. A pesar de esa tristeza, hoy también tengo la alegría de que estemos reunidos con mucha gente que lucha para que no haya otro Luciano, otro Miguel Bru, otro Julio López, otro Rubén Carballo ni ningún otro chico víctima de la Policía".
Ni Mónica ni Vanesa ni los miembros de la Coordinadora temen en acusar directamente a la Policía Bonaerense por la desaparición de Luciano. La respuesta que esperan es de la Justicia, y no la que recibieron en estos meses: robo de archivos con información clave, aprietes y amenazas telefónicas. Norma Zotelo, que recibió una llamada intimidatoria el 6 de febrero, retruca: "Tratan de asustarnos, pero nos dan más fuerza para seguir luchando. Los jóvenes tenemos que movilizarnos juntos para frenar la violencia".
La invitación a unificar el reclamo se vio el domingo en la flamante plaza Luciano Arruga, a la que se acercaron muchos familiares de víctimas del gatillo fácil. También estuvo Matamufas, la murga de la que participaba Rubén Carballo, asesinado en el recital de Viejas Locas.
Vanesa condensa la idea: "No queremos que el caso de Luciano aparezca aislado, queremos que la gente se vaya despertando. Que entiendan que el tema no es si un pibe roba o no roba, sino que piense que bajo ningún punto de vista alguien puede estar desaparecido. El 'algo habrá hecho' ya nos costó 30 mil vidas".
Ver nota en Suplemento SÍ
No hay comentarios:
Publicar un comentario