Cuando se denuncia la desaparición o el extravío de un ciudadano, los encargados de desarrollar la búsqueda son la policía y la Justicia. Por el contrario, las autoridades políticas de la Comuna no toman intervención directa. Los casos Arruga y Salinas Servín, emblemáticos en nuestro partido.
Por Julio D'Amore
En un distrito con una población estimada de más de dos millones de habitantes, dos personas parecen una gota en el mar. Sin embargo, para las familias de Luciano Arruga y de
Teresa Salinas Servín, desaparecidos desde hace 14 y cuatro meses, respectivamente, la ausencia de certezas es angustiante.
La historia de Arruga es bien conocida: el 31 de enero de 2009, cuando tenía 16 años, fue visto por última vez en el destacamento policial de Lomas del Mirador, donde habría sido torturado y desaparecido. El caso de Salinas Servín, al contrario, no tiene hipótesis firmes. Tan solo se sabe que la mujer, de 47 años, desapareció el 8 de febrero último, tras salir de su casa de González Catán.
Con el paso del tiempo -y la falta de precisiones-, ambos casos comienzan a pesar cada vez más y el Municipio cuenta con muy pocos recursos para resolverlos y hallar sus paraderos. “Nosotros no podemos actuar, porque no es nuestra función”, explica el vicepresidente del Foro Municipal de Seguridad, Omar Pérez. “Acompañamos a la familia y hacemos un seguimiento de la investigación en la policía y en la Justicia. Es lo único que podemos hacer”, insiste el funcionario, y resume: “En estos casos, el Municipio actúa a través de la policía”.
Por su parte, desde la Dirección de Derechos Humanos comunal, oficina que se ocupa de recibir las denuncias de personas extraviadas, aseguran que, ante una desaparición, la Municipalidad se ocupa de ofrecer asistencia económica, legal y psicológica a la familia. Frente al caso de Luciano Arruga, también “pegamos carteles con su cara en la vía pública y nuestros abogados están constantemente siguiendo la causa”, asegura una fuente de la dirección. Mientras tanto, en el caso de Teresa Salinas Servín no prestaron ayuda, porque sus allegados no fueron a pedirla.
Esperanza, meses después
La tarde del 8 de febrero último, Teresa Salinas Servín, de 47 años, salió de su casa de González Catán a hacer un trámite. Nunca volvió, al menos hasta ahora, y su familia, tras apelar a la policía y hasta a la Interpol, es asesorada por Personas Perdidas y la Comisión Esperanza, dos organizaciones sin fines de lucro.
“No acudimos a Derechos Humanos del Municipio, pero participamos de rastrillajes hechos por la policía bonaerense”, reconoce Irene González, una de las hijas de la desaparecida, y se inquieta: “Útimamente, no hay ninguna novedad”.
Desde aquella tarde, los seis hijos de Salinas Servín acudieron por ayuda a vecinos y a las comisarías de González Catán y de Laferrere, localidad donde fue vista por última vez, y pegaron su foto en calles del Partido. Luego, la búsqueda los llevó a Personas Perdidas y a la Comisión Esperanza, que tuvo importante participación en el hallazgo del malogrado hijo de los actores Antonio Grimau y Leonor Manso, meses atrás.
“Sobrellevamos la situación como podemos: tengo 20 años y me tuve que hacer cargo de mi hermana, de 14. No quedan muchas expectativas, pero queremos que nuestra mamá aparezca para poder seguir adelante, aunque esté muerta”, confiesa González.
Mientras, el vicepresidente del Foro Municipal de Seguridad recalca: “Es una aberración que haya gente desaparecida, pero le puede pasar a cualquiera.
En tanto, desde Derechos Humanos, minimizan: “Son uno o dos casos por año, como mucho”.
Desmentida
Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, desmiente que la Municipalidad le haya brindado algún tipo de apoyo. “Nunca recibimos asesoramiento legal ni asistencia psicológica, así que tuvimos que recurrir a otras instancias”, denunció.
De todos modos, Orieta reconoció: “Meses después, nos dieron un subsidio económico”, aunque remarcó: “No surgió de ellos: tuvimos que reclamarlo casi arrodillados, pese a que estábamos en situación de vulnerabilidad y pobreza extremas”.
El rol de la APDH
En abril, la familia de Teresa Salinas Servín denunció que la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) local, presidida por Pablo Pimentel y reconocida por su apoyo en los reclamos por el caso de Luciano Arruga, negó ayuda en la investigación. “Si los familiares nos buscan, ofrecemos todas nuestras capacidades, como en el caso de Arruga”, responde el líder de la institución. “No podemos meternos si nos enteramos por los medios, porque no somos un ente público. Y respetamos las decisiones de la gente”, explica.
Los pasos de las búsquedas
De acuerdo a la Red Solidaria, los familiares que sufren la desaparición de una persona deben, en primer lugar, hacer la denuncia en la comisaría de la zona y, después, enviar a su organización una foto con autorización para difundir.
Luego, hay que llamar a la Policía Federal, división Búsqueda de Personas, al teléfono 4370-5920, y preguntar si tienen algún NN en una comisaría u hospital. En caso de que lo haya, deben recorrerlos personalmente.

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